Culiacán, Sinaloa; a 16 de octubre de 2026.- La construcción de un nuevo penal en Sinaloa representa una de las medidas con las que se busca mejorar las condiciones del sistema penitenciario, aunque no será suficiente para terminar con los hechos de violencia que se han registrado al interior de las prisiones, reconoció la gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava.
La mandataria dio a conocer que el proyecto federal se contempla en un terreno localizado rumbo a Villa Juárez, en el municipio de Navolato, donde se pretende desarrollar la nueva infraestructura que permitirá ampliar las instalaciones destinadas a las personas privadas de la libertad.
Ante los cuestionamientos sobre los constantes episodios de violencia, las riñas y el ingreso de armamento a los centros penitenciarios, Domínguez Nava admitió que una nueva prisión no garantiza que desaparezcan estas situaciones, por lo que deberán mantenerse otras acciones de seguridad.
“No puede ser la solución en sí mismo, pero sí es parte de las estrategias y medidas que se tienen que tomar”, expresó.
La gobernadora explicó que Sinaloa fue considerado dentro del proyecto anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum para construir seis nuevos centros penitenciarios en el país, con prioridad para el correspondiente a Culiacán.
Precisó que la administración estatal ya cumplió con la aportación del predio y que representantes del Gobierno Federal estuvieron en la entidad para avanzar en los preparativos de la obra.
Sin embargo, señaló que todavía no puede establecer una fecha para el inicio de la construcción ni para su conclusión, debido a que los tiempos y la ejecución estarán bajo la responsabilidad de las autoridades federales.
Domínguez Nava también consideró que las deficiencias del sistema penitenciario son resultado de problemas acumulados durante años. En ese sentido, cuestionó las políticas de privatización implementadas durante administraciones federales panistas, a las que atribuyó parte del deterioro de las condiciones carcelarias.
Sostuvo que atender esta situación requiere un proceso gradual de recuperación de infraestructura, inversión y fortalecimiento de las medidas de seguridad.
Respecto a los traslados de internos hacia otros establecimientos penitenciarios, aclaró que no se trata de una estrategia reciente, sino de movimientos que forman parte de una programación desarrollada desde tiempo atrás.
Asimismo, indicó que todavía deberá analizarse el futuro del actual penal de Aguaruto, sin que hasta el momento exista una decisión sobre el destino que tendrán sus instalaciones.
La gobernadora reiteró que el nuevo centro penitenciario será solamente una parte de las acciones necesarias para mejorar el sistema carcelario de Sinaloa, mientras continúan pendientes los desafíos relacionados con el control interno, la seguridad y la prevención de hechos violentos.





