Culiacán, Sinaloa; a 30 de agosto de 2026.- El regreso a clases implica un proceso de adaptación no solamente académico, sino también emocional y familiar, por lo que los padres deben acompañar a sus hijos con paciencia, establecer límites y comenzar a recuperar las rutinas que se modificaron durante las vacaciones, señaló la psicóloga y psicoterapeuta infantil Tania Castro.
La especialista explicó que uno de los principales retos será recuperar los horarios de sueño, especialmente entre niños y adolescentes que durante el periodo vacacional acostumbraron dormir y despertar más tarde. Por ello, recomendó realizar ajustes graduales y no esperar hasta la noche previa al regreso a las aulas.
Indicó que los padres pueden comenzar adelantando progresivamente la hora de dormir y retomando actividades como cenar y bañarse más temprano. También sugirió disminuir los estímulos antes de acostarse y recurrir a actividades de relajación, conversaciones familiares o la lectura de un cuento para facilitar el descanso.
Castro advirtió que este cambio puede generar resistencia, enojo, frustración e incluso berrinches, principalmente entre los más pequeños. Ante estas reacciones, pidió evitar los gritos, golpes o regaños constantes y optar por una crianza paciente, pero con límites firmes.
La psicóloga destacó además que los adultos deben ser congruentes con las reglas que establecen en casa. Si se pretende modificar los horarios de los menores, dijo, toda la dinámica familiar debe contribuir a generar las condiciones necesarias para cumplirlos.
Pide no transmitir a los hijos el estrés económico
Otro aspecto que puede influir emocionalmente en las familias durante el regreso a clases es la presión económica que representan la compra de útiles, uniformes, calzado y otros artículos.
Tania Castro recomendó que los padres busquen mecanismos para manejar sus propias preocupaciones y eviten convertir a sus hijos en receptores de problemas que corresponden a los adultos.
Señaló que hablar sobre las preocupaciones, escribir lo que se siente, realizar ejercicios de relajación, buscar apoyo entre otros adultos o recurrir a atención psicológica pueden ayudar a disminuir la tensión y evitar que ésta termine manifestándose mediante discusiones, gritos o regaños hacia los menores.
También consideró válido reutilizar mochilas, estuches y otros útiles escolares cuando todavía se encuentran en buenas condiciones. Para evitar que los niños perciban esta decisión únicamente como una limitación económica, propuso involucrarlos en la renovación de sus artículos mediante dibujos, pinturas, calcomanías o elementos relacionados con sus gustos.
De esta manera, explicó, una situación que podría generar inconformidad puede convertirse en una actividad creativa y de convivencia entre padres e hijos.
Finalmente, la psicóloga llamó a las familias a observar el nuevo ciclo escolar como una etapa de oportunidades y no concentrarse únicamente en el estrés o las dificultades que pueda representar.
Consideró que el regreso a las aulas también permite a los padres revisar qué pueden mejorar en la relación con sus hijos, desde escucharlos más y tener mayor paciencia hasta establecer límites cuando sean necesarios.
La especialista recomendó mantener una actitud flexible durante las primeras semanas, al recordar que tanto padres como estudiantes atravesarán por un periodo de adaptación hasta recuperar por completo la rutina escolar.





