Culiacán, Sinaloa; a 01 de mayo de 2026.- Culiacán vivió un Primero de Mayo atípico y profundamente doloroso. En lugar de demandas laborales, trabajadores del Ayuntamiento salieron a marchar con un mensaje distinto: justicia para sus compañeros asesinados. La movilización, cargada de simbolismo, transformó la fecha en una jornada de luto y memoria.
El contingente partió desde las inmediaciones del estadio de los Tomateros, encabezado por un gran moño negro que marcó el tono de la protesta. Detrás, decenas de trabajadores vestidos de rojo —color representativo del STASAC— avanzaban portando flores blancas y fotografías de sus líderes, Homar Salas Gastélum, secretario general electo, y Benjamín Olivares, integrante del comité electo, asesinados un día antes en un domicilio de la ciudad.
A lo largo de la avenida Álvaro Obregón, las consignas rompían el silencio: los nombres de ambos líderes eran coreados mientras exigían justicia. El recorrido incluyó el paso por el Centro Cívico Constitución y el Ayuntamiento de Culiacán, donde hicieron un llamado directo a las autoridades para esclarecer el crimen.
La marcha concluyó en las inmediaciones de la Catedral, donde se instaló un templete. Ahí, entre muestras de dolor e indignación, compañeros recordaron el legado de quienes impulsaban la unidad sindical.
Cecilia Carrillo, integrante del comité electo, aseguró que darán continuidad al proyecto que ambos encabezaban:
“Vamos a seguir el camino que nos enseñaron, apostando por la unidad. Él quería que el STASAC volviera a ser una familia, y eso es lo que vamos a hacer”.
También informó que el proceso interno del sindicato continuará conforme a la legalidad y los estatutos, y que en los próximos días se definirá la dirigencia.
Por su parte, Patricia Tomás expresó el sentir de la base trabajadora:
“Hay tristeza, indignación, coraje. Solo queríamos hacer las cosas bien. Pedimos justicia y que no se ignore lo que está pasando”.
Mientras los restos de ambos líderes sindicales son velados este viernes en una funeraria de ciudad . En las calles, sus compañeros dejaron claro que su lucha hoy tiene otro sentido: exigir justicia para Homar Salas Gastélum y Benjamín Olivares, líderes del STASAC cuya voz, aseguran, no será silenciada.






