Culiacán, Sinaloa; a 19 de octubre de 2026.- Con títulos universitarios, años de preparación y la frustración de no conseguir una oportunidad laboral, un grupo de jóvenes maestras se manifestó este lunes en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC), en Culiacán, para denunciar presuntas irregularidades en la asignación de plazas docentes y exigir que se transparenten los procesos de contratación.
Las inconformes señalaron que, aunque cumplen con los requisitos establecidos y participan en las evaluaciones anuales, continúan sin obtener una plaza dentro del sistema educativo público. Consideran que existen condiciones que favorecen a determinados aspirantes y cuestionan que las autoridades no proporcionen información suficiente sobre los espacios disponibles.
Durante la protesta, las docentes exhibieron pancartas con mensajes como “No más acomodados”, “Hay maestras preparadas esperando ser contratadas” y “Mis títulos no son de adorno, quiero una plaza y un futuro”, con los que expresaron su inconformidad ante la falta de oportunidades para ejercer su profesión.
Aralé Ramírez, licenciada en Educación Preescolar, aseguró que lleva aproximadamente cinco años intentando obtener una plaza sin conseguirlo, a pesar de participar de manera constante en los procedimientos de admisión.
Explicó que uno de los principales obstáculos es la acumulación de puntos mediante cursos extracurriculares, ya que, según denunció, algunas personas presentan constancias cuya validez debería revisarse, situación que podría generar desventajas para quienes cumplen con los requisitos de manera regular.
A esto se suma, dijo, que las evaluaciones se realizan por internet, modalidad que considera vulnerable a prácticas deshonestas, incluido el posible uso de inteligencia artificial para resolver los exámenes.
La docente sostuvo que estos señalamientos requieren ser investigados por las autoridades educativas para evitar que existan ventajas indebidas entre los participantes.
Otro de los reclamos es la falta de claridad sobre el número de plazas que se liberan anualmente. Las aspirantes aseguran que desconocen cuántas vacantes se generan por jubilaciones y cuántos espacios serán asignados, lo que les impide conocer sus posibilidades reales de obtener un empleo.
Ramírez estimó que más de mil personas participan en procesos de admisión y enfrentan inconformidades recurrentes, aunque precisó que no dispone de una cifra oficial de afectados.
Incluso quienes obtienen buenos resultados en los exámenes pueden quedarse sin trabajo. La entrevistada relató que consiguió un puntaje favorable en la evaluación más reciente, cuyos resultados fueron publicados entre agosto y septiembre, pero no recibió una plaza debido a la escasez de espacios en educación preescolar.
Expuso que una de las alternativas ofrecidas son los interinatos, principalmente aquellos relacionados con becas comisión. Sin embargo, aseguró que estas contrataciones representan remuneraciones bajas y, en ocasiones, implican trasladarse a localidades lejanas.
La situación tampoco resulta sencilla en el sector privado, donde, de acuerdo con su testimonio, algunas instituciones educativas ofrecen salarios reducidos y jornadas prolongadas, mientras que los procesos oficiales exigen experiencia profesional que muchas recién egresadas no han podido adquirir.
Ante este panorama, las manifestantes solicitaron una reunión con las autoridades de la SEPyC para conocer cuántas plazas existen, cómo se distribuyen y qué mecanismos garantizan que sean entregadas conforme a los resultados y méritos de los aspirantes.





