Culiacán, Sinaloa, 15 de octubre de 2026.– Hay pequeños corazones que dejaron de latir demasiado pronto, pero cuyo recuerdo permanece para siempre en la vida de sus familias. Este 15 de octubre, madres y padres de Sinaloa levantan la voz para visibilizar el dolor de perder a un bebé y recordar que ninguna familia debería atravesar este proceso en soledad.
Areli Zazueta, madre que ha enfrentado cuatro pérdidas, compartió que hablar de sus hijos es una manera de mantener viva su memoria. Desde su experiencia, impulsa una mayor preparación del personal de salud para atender con sensibilidad a quienes enfrentan la muerte de un bebé.
Uno de los principales llamados es fortalecer el Código Mariposa, un protocolo que ya comenzó a implementarse en el Hospital de la Mujer de Culiacán y que permite identificar a las pacientes que atraviesan un duelo gestacional o perinatal, evitando preguntas dolorosas y ofreciendo acompañamiento psicológico, espacios privados y la oportunidad de despedirse de sus hijos.
“Siempre te va a doler, pero duele de una manera diferente”, expresó Areli, al señalar que todavía existen deficiencias en la atención hospitalaria que pueden profundizar el sufrimiento de las familias.
A este llamado se sumó Karen García, quien junto a su esposo Fernando ha vivido cuatro embarazos que no pudieron llegar a término. Por primera vez decidió compartir públicamente su historia para transmitir un mensaje de acompañamiento y esperanza.
“Compartir siempre sana, compartir siempre es una curita para el alma”, manifestó.
Como parte de las actividades conmemorativas, este domingo 18 de octubre, a las cinco de la tarde, se realizará un encuentro de familias en el Parque Las Riberas, en las inmediaciones del puente Bimodal de Culiacán. Además, se recibirán donaciones de pañales y artículos de higiene destinados al Hospital de la Mujer y al Hospital Pediátrico de Sinaloa.
Este 15 de octubre también se invita a participar en la Ola de Luz, encendiendo una vela a las siete de la noche en memoria de los bebés que fallecieron.
Porque para estas madres y padres, sus hijos no son una historia olvidada: son parte de su familia, de su vida y de un amor que nunca dejará de existir.





