Culiacán, Sinaloa; a 29 de septiembre de 2026.-Fernanda estaba a pocas semanas de convertirse en madre. Tenía ocho meses de embarazo, una profesión, proyectos personales y una vida que, de acuerdo con su familia, transcurría entre su hogar, su trabajo y las actividades que disfrutaba. Todo terminó de manera violenta tras ser asesinada.
María Dolores Osorio Montes, madre de la joven, recordó a su hija como una mujer profesionista, trabajadora y cercana a su familia. Aseguró que Fernanda no tenía problemas con nadie y que llevaba una vida alejada de cualquier conflicto.
“Mi hija era una persona profesionista, de buena familia. No tenía ningún problema con nadie”, expresó.
Fernanda era maestra de educación primaria, contaba también con formación como contadora pública y recientemente había comenzado a aprender fotografía. Su rutina, relató su madre, consistía en ir de su casa al trabajo, asistir al gimnasio y compartir tiempo con su pareja, mientras ambos se preparaban para la llegada de su bebé.
Tras lo ocurrido, la familia exige a las autoridades una investigación profunda que permita esclarecer el asesinato y dar con los responsables.
“Que se investigue, que se investigue a fondo. Yo quiero que esto no quede impune, que se haga justicia. No hay palabras para pedir justicia para alguien que no merecía eso”, manifestó María Dolores.
Arturo Duarte, pareja de Fernanda, también pidió a las autoridades utilizar todos los recursos disponibles para conocer qué ocurrió y avanzar en las investigaciones.
Asimismo, hizo un llamado a los medios de comunicación para mantener visible el caso, pero también pidió responsabilidad al momento de difundir información.
La familia solicitó evitar especulaciones o versiones no confirmadas que puedan aumentar todavía más el dolor que enfrentan.
Entre el duelo por Fernanda y por el bebé que esperaba, sus seres queridos aseguran que hoy solo tienen una exigencia: que se conozca la verdad, que los responsables respondan ante la justicia y que el caso no quede impune.





