Culiacán, Sinaloa; a 29 de septiembre de 2026.- Culiacán llegó a sus 495 años en medio de una celebración marcada por la fe, pero también por el dolor que ha dejado la violencia. Con una misa en honor a San Miguel Arcángel, santo patrono de la ciudad, autoridades, trabajadores del Ayuntamiento y ciudadanos se reunieron para agradecer por la historia de la capital sinaloense y pedir por el regreso de la tranquilidad.
Durante la celebración religiosa, el obispo de la Diócesis de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, hizo un llamado a recuperar la paz ante la violencia que por más de dos años ha golpeado a la ciudad y que en los últimos días nuevamente ha dejado víctimas.
El líder religioso pidió elevar las oraciones por quienes han sufrido directamente las consecuencias de la violencia, por las familias de las víctimas y también por quienes viven diariamente entre el miedo y la incertidumbre.
Herrera Quiñónez recordó que desde sus orígenes Culiacán ha estado bajo el patrocinio de San Miguel Arcángel y utilizó su figura como símbolo frente al momento que atraviesa la capital sinaloense.
“Que nos ayude a recuperar la paz”, expresó durante la misa, al señalar que también se debe pedir por todas aquellas personas que trabajan para que la sociedad pueda volver a vivir con tranquilidad.
El obispo reconoció además el trabajo de quienes forman parte del Ayuntamiento de Culiacán y llamó a mantener una actitud permanente de servicio, protección y cuidado hacia los demás.
Por su parte, la alcaldesa provisional, Ana Miriam Ramos Villarreal, señaló que este aniversario también representa una oportunidad para mantener viva la esperanza entre los culiacanenses.
La presidenta municipal destacó que antes de comenzar la celebración religiosa tuvo oportunidad de conversar con el obispo y ambos coincidieron en la importancia de que los ciudadanos no pierdan la fe, además de continuar trabajando de manera conjunta para construir una ciudad más próspera y en paz.
Al preguntarle qué deseo pediría para Culiacán en su aniversario número 495, Ramos Villarreal respondió que su principal anhelo es que la sociedad conserve la esperanza.
“Que no se pierda la fe, que no se pierda la esperanza”, expresó, al señalar que sociedad y gobierno deben seguir trabajando juntos para recuperar la ciudad que los culiacanenses quieren, merecen y de la cual puedan sentirse orgullosos.
Así, entre oraciones y llamados a la paz, Culiacán conmemoró 495 años de historia. Una celebración que, más allá de los festejos, estuvo marcada por una petición compartida: que la tranquilidad regrese a sus calles y que la esperanza permanezca entre sus habitantes.






