Brooklyn NY, Estados Unidos; a 20 de julio de 2026.- El juez Brian Cogan sentenció a Ismael “El Mayo” Zambada a cadena perpetua y le impuso el pago de una multa de 15 mil millones de dólares. El capo de capos pidió que se acabe la acabe la violencia en México y en cualquier otro lugar.
Zambada García, cuyo poder en el mundo del crimen organizado pasó desapercibido por los ciudadanos estadunidenses quienes por más de cinco décadas fueron sus clientes favoritos para la venta de todo tipo de narcóticos, será ahora el terror para los narco-corruptos de México.
Luego de que sea encerrado en una celda de una prisión federal de máxima seguridad y con un sistema médico adecuado y a la altura de las necesidades de salud y físicas de “El Mayo”, este delincuente comenzará a dar información a los fiscales estadunidenses del narcotráfico mexicano.
Alejado totalmente de reflectores y con visitas constantes de fiscales y agentes federales de Estados Unidos, Zambada García podrá ofrecer a estos sin temor a repercusiones, sean mentiras o verdades sus palabras; datos que podrían resquebrajar al sistema institucional de México.
Como lo han adelantado a Proceso varios funcionarios del Departamento de Justicia y agentes de la DEA y del FBI, “El Mayo” tiene conocimiento sobre las operaciones de cárteles del narcotráfico de México, Colombia y otros de países; afines o antagónicos al Cártel de Sinaloa.
Sin embargo, con el giro dado por el gobierno de Donald Trump, respecto a concentrarse ahora en combatir y denunciar la narco-corrupción de México más que al trasiego de drogas a su país, la información en poder de El Mayo sobre esto es un diamante en bruto.
Como lo resaltaron los fiscales federales a cargo del caso en su carta de recomendación de sentencia entregada al juez Cogan, el Cártel de Sinaloa bajo el mando de El Mayo y de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se empoderó gracias al altísimo poder de corrupción que ejercían.
Bajo la nueva estrategia del gobierno de Trump, a su gobierno le es más útil; porque con ello podrá intimidar y presionar al de Claudia Sheinbaum, que El Mayo le hable de la narco-corrupción mexicana que de las rutas y otros métodos que usan los cárteles para trasegar drogas.
En la misiva que entregó a Cogan, el fiscal federal Joseph Nocella subrayó que, durante su imperio como jefe del Cártel de Sinaloa, El Mayo corrompió a funcionarios de gobiernos de México a nivel municipal, estatal y federal, a militares, policías y políticos.
Sin estas piezas corruptas y podridas de las instituciones gubernamentales y de la supuesta vigilancia para la estabilidad y seguridad mexicana, Nocella agregó que el Cártel de Sinaloa y sus líderes no hubieran fincado el imperio poderoso en el narcotráfico.
Es natural y obvio que en el contexto de la nueva estrategia del gobierno de Trump de combate a la narco-corrupción y ya no tanto al narcotráfico, el Departamento de Justicia querrá saber nombres de exfuncionarios y funcionarios, exmilitares y militares, expolicías y policías, expolíticos y políticos cooptados por El Mayo y El Chapo.
En materia de narcotráfico y narco-corrupción, estos delitos no prescriben en Estados Unidos, las acusaciones siguen vigentes hasta aplicar la justicia, ejemplo; el del Rafael Caro Quintero, involucrado en el secuestro, tortura y asesinato en 1985 en Guadalajara, Jalisco, del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena.
Con esto bajo la mira de los fiscales del Departamento de Justicia, exfuncionarios gubernamentales, exmilitares, expolicías y expolíticos ligados directa o indirectamente con El Mayo, sobre todo desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari hasta el actual de Sheinbaum, ya no podrán vivir tranquilos por temor a ser potenciales blancos de las acciones o denuncias de los Estados Unidos.
Y para que esto quedara entendido, en la recomendación de sentencia que giró a Cogan, sobre el poder de corrupción de El Mayo, Nocella puso como ejemplo al caso de un exfuncionario del gobierno federal, el del narcotraficante Genaro García Luna, amigo, asesor, confidente, mano derecha y Secretario de Seguridad Pública del expresidente Felipe Calderón Hinojosa.
Así como no sabremos por lo menos en el futuro inmediato que ocurrió exactamente el 25 de julio de 2024 en la misteriosa llegada de El Mayo a Estados Unidos junto a Joaquín Guzmán López (uno de los hijos de El Chapo), tampoco sabremos; porque las declaraciones de Zambada García bajo su nuevo estatus judicial a los fiscales, si entre estas denunciará algún ex presidente de México por narco-corrupción.
Con la sentencia y multa al capo de capos del Cártel de Sinaloa, se cantaron las últimas coplas del corrido de El Mayo Zambada a quien nunca en persecución la justicia de Estados Unidos y mucho menos la de México le pudo echar el guante, pero, tal vez se empiecen a escribir las estrofas de narcocorridos de variados personajes del sistema gubernamental, militar, policial y político mexicano metidos en la nómina de pagos de quienes atiborran de drogas a Estados Unidos.





