Culiacán, Sinaloa; a 02 de junio de 2026.- La captura de Gabriel “N”, alias “Gabito” y/o “El 80”, presunto operador del Cártel de Sinaloa en la zona sur de la entidad, es resultado de la coordinación entre los tres niveles de gobierno y demuestra que la estrategia de seguridad está funcionando, aseguró la gobernadora interina de Sinaloa, Yeraldine Bonilla Valverde.
La mandataria destacó que las acciones conjuntas entre autoridades federales, estatales y municipales han permitido obtener resultados en materia de seguridad mediante detenciones, decomisos y operativos en distintas regiones del estado.
Bonilla Valverde señaló que la detención del presunto líder criminal representa la buena coordinación que existe entre el Gobierno Federal, los municipios y el Gobierno de Sinaloa, trabajo que, afirmó, continuará fortaleciéndose para mantener la presencia de las corporaciones de seguridad.
Respecto a la situación en Mazatlán y la zona sur del estado, donde fue capturado el presunto delincuente, la gobernadora interina sostuvo que existen condiciones de seguridad y confirmó que los operativos no se detendrán, sino que continuarán desarrollándose en esa región y en el resto de la entidad.
La detención de Gabriel “N” fue confirmada por la Secretaría de la Defensa Nacional tras un operativo realizado el pasado 1 de junio en el municipio de Rosario, en coordinación con el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y el Grupo de Operaciones Especiales de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.
De acuerdo con las autoridades federales, el detenido es identificado como jefe regional de la facción “Los Menores” del Cártel del Pacífico y mantenía presencia en municipios como Escuinapa, San Ignacio, Cosalá, Concordia, Rosario, Villa Unión y Mazatlán.
Además, las fuerzas federales lo señalan como uno de los principales generadores de violencia en el sur de Sinaloa y lo vinculan con diversos delitos, entre ellos secuestro, extorsión, homicidio y delitos contra la salud. También es investigado por su presunta participación en el secuestro y asesinato de diez trabajadores relacionados con una empresa minera en Concordia, cuyos cuerpos fueron localizados posteriormente en una fosa clandestina.
Durante el operativo fueron aseguradas armas de fuego, municiones, droga, dinero en efectivo y un vehículo, quedando todo a disposición de la Fiscalía General de la República para el desarrollo de las investigaciones correspondientes.





