Mazatlán, Sinaloa; a 31 de marzo de 2026.- Luego de permanecer más de 100 horas atrapado bajo tierra, José Alejandro Cástulo Colín, de 44 años, salió del Hospital General de Mazatlán con una historia marcada por la fe, la resistencia y la serenidad ante la muerte.
Originario de Michoacán, el minero fue rescatado con vida tras el derrumbe ocurrido en la mina Santa Fe, en la comunidad de Chele, y al reencontrarse con la luz del día, compartió cómo vivió uno de los momentos más críticos de su vida.
Lejos del pánico, aseguró que nunca sintió miedo a morir. En medio de la oscuridad total, el aislamiento y el lodo que le impedía moverse, su pensamiento se centró en aceptar su destino.
“No, hasta eso no. Nunca he tenido miedo, pues en esa cuestión… ahora sí que me resignaba si me encontraban o no, a lo que Dios dijera”, expresó.
Recordó que el accidente lo sorprendió mientras trabajaba en labores de relleno dentro de la mina. De un momento a otro, el lodo comenzó a descender con fuerza, obligándolo a buscar refugio en una zona elevada de la rampa, donde logró ponerse a salvo sobre una estructura mientras el material arrasaba con todo a su paso.
A su alrededor, la oscuridad era absoluta. Sin electricidad y con el lodo alcanzándole por momentos hasta el abdomen, cualquier intento de desplazamiento era prácticamente imposible. Sus compañeros, relató, habían quedado atrapados a varios metros de distancia, por lo que permaneció completamente solo.
Durante las primeras horas no escuchó nada más que el silencio de la mina. Fue hasta después de uno o dos días cuando comenzó a percibir ruidos lejanos de maquinaria y voces, lo que le devolvió la esperanza. Entonces intentó hacerse escuchar para guiar a los rescatistas.
A pesar del encierro, la incertidumbre y la pérdida de noción del tiempo, nunca cayó en la desesperación. Optó por mantener la calma, esperando el momento en que alguien lograra encontrarlo.
El derrumbe ocurrió el pasado 25 de marzo, cuando 25 trabajadores realizaban labores en la mina Santa Fe. De ellos, 21 lograron salir por sus propios medios, mientras que cuatro quedaron atrapados.
José Alejandro fue el primero en ser localizado con vida y trasladado en helicóptero al Hospital General de Mazatlán, donde fue reportado estable y dado de alta este lunes.
Su testimonio no solo retrata la magnitud del accidente, sino también la fortaleza espiritual con la que enfrentó la posibilidad de no salir con vida, mientras continúan las labores de búsqueda para dar con los otros trabajadores que aún permanecen bajo tierra.






