Culiacán, Sinaloa; a 28 de enero de 2026.— El atentado armado ocurrido recientemente contra el secretario de Seguridad Pública Municipal de Culiacán, Alejandro Bravo Martínez, reavivó el debate sobre las condiciones de seguridad en las que operan los policías, especialmente cuando concluyen su turno y regresan a sus hogares.
Francisco Javier Villarreal Gastélum, presidente de la Federación de Colegios y Asociaciones de Abogados de Sinaloa A.C., sostuvo que es momento de reconsiderar las restricciones que impiden a los elementos portar su arma de cargo fuera de servicio, al considerar que esta limitación los deja en una situación de alto riesgo frente a grupos delictivos.
El abogado recordó que el ataque se registró en el sector Aeropuerto, cuando policías municipales que se encontraban francos fueron agredidos por civiles armados, lo que obligó al titular de la corporación a acudir en su auxilio. A su juicio, este tipo de hechos reflejan un patrón que se repite con frecuencia: agresiones dirigidas a elementos desarmados y en condiciones de vulnerabilidad.
Villarreal Gastélum alertó que la violencia contra corporaciones policiales ha ido en aumento, con un promedio mensual de hasta cinco elementos privados de la vida, lo que —dijo— demanda una respuesta más firme de los tres órdenes de gobierno.
Si bien reconoció que la normativa actual no autoriza el uso de armas fuera del horario laboral, planteó la posibilidad de implementar medidas extraordinarias y temporales, bajo esquemas estrictos de control y supervisión institucional, mientras se restablecen condiciones de seguridad.
Consideró que dotar de mayores herramientas de protección a los policías enviaría una señal de respaldo del Estado hacia quienes diariamente enfrentan riesgos para salvaguardar a la población.





