Culiacán, Sinaloa; a 16 de enero de 2026.- A doce meses de la desaparición de Inés Alberto de Jesús Ibarra Berrelleza, su familia volvió a las calles para recordarlo y exigir que la búsqueda no se apague. La ausencia del joven universitario sigue marcando cada día.
El calendario avanzó, pero para su familia el tiempo quedó suspendido. Este viernes 16 de enero se cumplió un año desde la desaparición de Inés Alberto de Jesús Ibarra Berrelleza, un joven estudiante que salió de casa rumbo a la escuela y jamás regresó.
Con fotografías al pecho y la ficha de búsqueda en las manos, Rosa Isela Ibarra —quien lo crió desde niño tras la muerte de su madre— encabezó una movilización acompañada de familiares, amistades y colectivos de búsqueda. El contingente caminó desde la avenida Álvaro Obregón hasta la Fiscalía General del Estado, en un acto que mezcló exigencia, memoria y dolor.
“Es muy duro vivir sin saber dónde está tu hijo”, compartió Rosa Isela. Recordó que aquel 16 de enero de 2025, Inés salió de la colonia Lázaro Cárdenas alrededor del mediodía para entregar trabajos escolares. Desde entonces, no volvió a comunicarse.
La denuncia fue interpuesta casi de inmediato, aunque la familia tuvo que esperar hasta el día siguiente para formalizarla. A un año de distancia, aseguran que no han recibido información clara ni avances significativos. “Lo único que pedimos es que lo busquen como se debe”, expresó.
Inés cursaba la licenciatura en Criminalística y Ciencias Forenses en la Universidad Autónoma de Sinaloa, una carrera que eligió con entusiasmo y vocación. Quienes lo conocen lo describen como un joven responsable, tranquilo y cercano a su familia. Los fines de semana solía salir a caminar con sus primos, disfrutando del senderismo y la convivencia.
En septiembre de 2025 cumplió 22 años, una fecha que pasó entre recuerdos y ausencia. Para su familia, cada aniversario, cada día festivo y cada amanecer siguen incompletos.
La marcha concluyó en la Fiscalía General del Estado , donde su nombre fue pronunciado una vez más, como un eco que se niega a apagarse. A un año de su desaparición, la familia de Inés mantiene viva la esperanza de encontrarlo y de que su historia no quede en el olvido.





