Culiacán, Sinaloa; a 25 de octubre de 2025.- Con una fotografía entre las manos y el corazón lleno de esperanza, Brenda Valenzuela alzó la voz este fin de semana en Mazatlán. Marchó junto a decenas de familias que, como ella, buscan a sus seres queridos desaparecidos en Sinaloa.
Su hijo, Carlos Emilio, de 21 años, desapareció el pasado 5 de octubre después de acudir al centro nocturno Terraza Valentino. Desde entonces, no se sabe nada de él.
La marcha por la paz y la justicia avanzó por el malecón hasta el parador fotográfico, en medio de consignas que exigían verdad, investigación y resultados.
“Es una marcha completamente pacífica, por la paz, por la verdad, por la justicia. Esperamos ser visibles para las autoridades que tienen muchos casos como el de mi hijo”, expresó Brenda durante la manifestación.
A tres semanas de su desaparición, la madre asegura que la Fiscalía General del Estado no ha mostrado avances en la investigación.
Pese a que el gobernador Rubén Rocha Moya anunció que se realizaría un cateo en el antro donde fue visto por última vez, la familia no ha recibido notificación de ninguna diligencia, ni en el establecimiento ni en el departamento de Lomas de Mazatlán donde el celular del joven emitió su última señal.
Brenda confía en que la reciente visita del Gabinete de Seguridad a Mazatlán dé un nuevo impulso al caso.
“Tenemos esperanza de que con la llegada del secretario de Seguridad Pública puedan darse resultados diferentes”, comentó.
Sobre la renuncia del entonces secretario de Economía, Ricardo Velarde —propietario del lugar donde desapareció su hijo—, la madre dijo que son decisiones del gobierno, pero que para su familia lo importante es una cosa: que se encuentre a Carlos Emilio.
“Mi hijo es recién egresado de Gastronomía, deportista, buen hijo, buen amigo. Es muy querido por todos. Lo demás son distracciones que desvían la atención del problema real”, enfatizó.
La familia asegura que no regresará a Durango hasta localizarlo.
“Carlos Emilio tiene toda una vida por delante”, dice su madre. “Y no descansaremos hasta traerlo de vuelta a casa”.





