Culiacán, Sinaloa; a 02 de marzo de 2026.- El asesinato de una integrante del colectivo Corazones Unidos por una Misma Causa en Mazatlán encendió nuevamente las alertas entre los grupos de búsqueda en Sinaloa. Integrantes de las Rastreadoras manifestaron preocupación por las condiciones en las que realizan su labor y señalaron que el riesgo es permanente.
La dirigente del colectivo en la zona norte expuso que, a lo largo de más de una década de trabajo en campo, las amenazas han sido constantes, aunque en su mayoría no han pasado a mayores. Sin embargo, reconoció que el miedo es una emoción diaria para quienes salen a explorar cerros, brechas y predios en busca de restos humanos o indicios que permitan dar con el paradero de sus familiares.
Indicó que, si bien existen mecanismos institucionales y protocolos de acompañamiento por parte de autoridades estatales, estos resultan insuficientes frente al contexto de violencia que prevalece en distintas regiones del estado. La incertidumbre, dijo, acompaña cada jornada de búsqueda.
En cuanto al panorama de desapariciones en el norte de Sinaloa, señaló que se ha observado un incremento gradual en los primeros meses del año en comparación con el cierre del año anterior. Aunque no se trata de un aumento exponencial, explicó que cada nuevo reporte representa un impacto profundo para las familias y para los propios colectivos.
El homicidio ocurrido en el puerto refuerza, afirmaron, la necesidad de revisar y fortalecer las condiciones de seguridad para quienes integran estos grupos, conformados en su mayoría por mujeres que, pese al temor, continúan con la esperanza de encontrar a sus seres queridos.





