Zapopan, Jalisco; a 25 de febrero de 2026.– En un acto de profunda emoción y solemnidad, la Base Aérea Militar Número 5 de Zapopan se convirtió en el escenario de un adiós que resonará en los corazones de todos los mexicanos. Allí, compañeros de la Guardia Nacional rindieron homenaje a los seis valientes soldados que cayeron en el cumplimiento de su deber, defendiendo a México de la amenaza que representa el crimen organizado.
Hoy, la nación se detuvo por un momento para recordar a estos héroes anónimos, que dieron su vida para proteger a las personas inocentes de los bloqueos y ataques perpetrados por los integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su sacrificio, en la operación que resultó en la muerte del líder de la organización criminal, Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue la culminación de un operativo que marcó un hito en la lucha contra el crimen en Jalisco.
Sin embargo, en esta victoria también se cobraron vidas, y las bajas fueron sentidas con el mismo peso de la tragedia. La comunidad de Tapalpa, Jalisco, fue testigo de una batalla que dejó huellas imborrables, y en la que los elementos de la Guardia Nacional, valientes hasta el último momento, entregaron lo más preciado: su vida.
Un adiós lleno de honor y orgullo
En la Base Aérea, la ceremonia fúnebre fue un símbolo de respeto, gratitud y orgullo nacional. El cielo sobre Zapopan parecía decir adiós a esos seis valientes que, al igual que tantos otros, se sumaron al sacrificio en nombre de la paz y el orden. Las palabras de reconocimiento se entrelazaron con el llanto de quienes los conocieron, pero también con la admiración de un país que nunca olvidará su valentía.
“¡Gracias, héroes mexicanos!” expresaron las redes sociales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), junto con imágenes conmovedoras de los honores fúnebres. “Su sacrificio no será olvidado y su legado permanecerá como ejemplo de honor y vocación al servicio de la Patria”.

Un último viaje a casa
Pero la despedida no terminó en Zapopan. El sacrificio de estos hombres y mujeres no solo se honra en la base militar, sino también en los hogares donde nacieron, donde crecieron y donde sus familias los esperan con el corazón lleno de orgullo. Cada uno de los cuerpos será trasladado a su lugar de origen para que sus seres queridos les den el último adiós, con la certeza de que su hijo o hija defendió a México a costa de su vida.
Este es el homenaje que la nación rinde a sus héroes, aquellos que sin importar el riesgo, la lucha o el sacrificio, eligieron ponerse al frente de la batalla para defender los valores y principios que nos hacen fuertes como país. Aunque ya no estén físicamente con nosotros, su legado y ejemplo seguirán vivos en la memoria colectiva de todos los mexicanos.
Vuelen alto, héroes de México.






