Culiacán, Sinaloa; a 22 de febrero de 2026.- El centro de la ciudad se pintó de blanco este domingo. Cientos y cientos de culiacanenses salieron a marchar para exigir justicia por el asesinato de Ricardo Mizael, de 15 años, y para demandar un alto a la violencia que golpea a la capital sinaloense.
La movilización inició en las escalinatas del templo de La Lomita y avanzó por la avenida Álvaro Obregón hasta Catedral. En el contingente se observaron pancartas con mensajes como: “Con los niños no”, “Vivimos con miedo” y “No por ser joven y hombre eres delincuente”.
Ricardo fue asesinado el pasado 12 de febrero en el fraccionamiento Los Ángeles, cuando salió de su domicilio para comprar alimento y un biberón para unos gatitos que había adoptado. Su historia conmovió a la ciudadanía: era amante de los animales y practicaba basquetbol.
Durante el recorrido, una avioneta sobrevoló la marcha y arrojó pétalos de rosas blancas como símbolo de paz. Además, niñas y niños hicieron rebotar balones de basquetbol en su honor. La banda sinaloense acompañó el trayecto, mientras familias completas, colectivos de búsqueda, rescatistas de animales y ciudadanos con sus mascotas se sumaban a la exigencia.
Al llegar al Ayuntamiento de Culiacán, los asistentes guardaron un minuto de silencio por Ricardo y por todas las víctimas de la crisis de inseguridad en la entidad.
Hace unos días, la fiscal general de Sinaloa, Claudia Zulema Sánchez Kondo, informó que ya fue identificado uno de los presuntos responsables del crimen y que el menor habría sido víctima tras ser confundido por sus atacantes.
Visiblemente consternada, la madre del adolescente agradeció el respaldo ciudadano y expresó su deseo de que haya justicia.
“Es para honrar la memoria de mi niño. Queremos paz en Sinaloa, para que ninguna madre viva este sufrimiento. Queremos confiar”, manifestó.
La familia reiteró que mantendrá la esperanza en las autoridades, pero también la exigencia para que este caso y otros no queden impunes.
Este domingo, Culiacán marchó por Ricardo Mizael, pero también por sus hijos, por la tranquilidad de sus familias y por el derecho de vivir en paz.







