Culiacán, Sinaloa; a 17 de febrero de 2026.— Con un muñeco de Spider-Man entre las manos y la voz quebrada, Berenice López Cebreros recordó a su hijo Ricardo Mizael como “un niño bueno, puro corazón”, cuya vida fue truncada el pasado 11 de febrero.
El adolescente, de 15 años, salió de su casa para comprar alimento y un biberón con el fin de dar leche a unos gatitos que recientemente había adoptado. No volvió. Su muerte se suma a la lista de menores y jóvenes víctimas de la violencia que golpea a Sinaloa.
En rueda de prensa, su madre expresó que ninguna familia debería atravesar un dolor así y convocó a una marcha pacífica el próximo domingo 22 de febrero. La movilización partirá del templo de La Lomita y avanzará por la avenida Álvaro Obregón hasta la Catedral, con el propósito de exigir paz y justicia.
“Mi hijo tenía toda una vida por delante”, expresó al pedir que la sociedad no permanezca en silencio ante la violencia. También cuestionó la falta de acercamiento por parte de autoridades estatales y federales, al señalar que no ha recibido información directa sobre el avance de las investigaciones ni notificación formal respecto a la identificación de un presunto responsable.
Berenice López rechazó versiones que intentaban vincular a su hijo con actividades ilícitas y aseguró que Ricardo Mizael era estudiante de la preparatoria Emiliano Zapata de la Universidad Autónoma de Sinaloa, donde esta semana compañeros y maestros le rindieron un homenaje con aplausos y flores.
En su casa quedaron los gatitos que el joven rescató. Ahora es su madre quien los alimenta, mientras enfrenta la ausencia de su hijo.
Finalmente, hizo un llamado a madres, padres y familias de Culiacán a sumarse a la movilización para exigir un alto a la violencia: “No podemos seguir normalizando que nos arrebaten a nuestros hijos”.





